jueves, 25 de octubre de 2012

Malala, defensora de los derechos humanos

                               
                                                 

Malala, la joven pakistaní que defendía los derechos de las mujeres en su blog, fue disparada cuando volvía de la escuela y se encuentra ingresada en estado grave en un hospital londinense.

Era un día como cualquier otro en el valle del Swat, aunque nadie sabía aún la tragedia que le ocurriría a Malala horas después al volver de la escuela. Malala Yousafzai, una joven pakistaní de 14 años, volvía de la escuela cuando unos talibanes atacaron la furgoneta en la que se encontraba. Los hombres irrumpieron en la furgoneta donde preguntaron quién era Malala. Sus compañeras asustadas y temblorosas como la gelatina la señalaron y entonces los talibanes dispararon. La pregunta es, ¿cómo los talibanes han sido capaces de hacerle eso a una niña? En los países dominados por el Fundamentalismo, las religiones se erigen en el motor que mueve los actos de una gente que deja de actuar por sus propias convicciones y se ve dominada por el Fanatismo.

Malala se encuentra ingresada en un hospital londinense llamado Queen Elizabeth debido a la gravedad de los disparos recibidos en el cuello y en la cabeza. Pensar que una chica como Malala está ingresada en estado grave por defender el derecho a la educación de las mujeres de su país en su blog, merece que todos nos paremos a pensar en la sociedad en que vivimos. Está ingresada por contar sus vicisitudes para ir a a la escuela y defender sus derechos. Esto es reflejo del gran retroceso de la cultura islámica con respecto de la cultura occidental.

La sala en que se encuentra la niña está bajo intensa vigilancia por si a alguien se le pasa por la cabeza terminar el trabajo que los talibanes no pudieron. Los médicos que tratan a Malala señalan que las cosas van en buena dirección aunque aún no está fuera de peligro.

Los talibanes han declarado que si Malala Yousafzai no renuncia a su educación, será acosada de nuevo, hecho que me parece miserable, dada la gravedad de los hechos y la situación por la que está pasando Malala.